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María José Felicidad García era una joven licenciada en Administración de Empresas, egresada de una prestigiada universidad pública.
Siempre se había considerado una mujer ambiciosa, soñaba con tener un puesto ejecutivo en una transnacional, tener un buen coche, estar siempre muy bien vestida. Le obsesionaban los zapatos, si por ella fuera tendría mas zapatos que los que tuvo Imelda Marcos. Quisiera viajar por el mundo, aprender varios idiomas, le gustaba como se oía el francés.
Tener un buen sueldo y no depender de nadie, abrir su bolsa y encontrar siempre efectivo y tres o cuatro tarjetas de crédito, todas al corriente en los pagos y sin límite de crédito. Una vida amorosa donde ella era independiente, basada en el amor y el respeto, donde la confianza hacía que los celos no existieran. Ella podía viajar por varios meses y él la recibía amorosamente con una fiesta de bienvenida con todas sus amistades.
Quería ser siempre sincera, que todos la conocieran como una mujer sin doblez, en la que se podía confiar.
María José pensaba en todas esas cosas mientras esperaba para la entrevista, iba arreglada con su mejor vestido, lo mas formal que tenía, un conjunto negro que se había comprado para la graduación de su amiga Jazmine.
Después de treinta y cinco minutos la hacen pasar con el gerente de recursos humanos. La trata amablemente, ella se sienta tímidamente en la silla. Se aferra a su bolsa como si esta le fuera a dar el apoyo y confianza que le faltaba. María José sentía coraje y vergüenza al mismo tiempo, le da coraje porque le choca sentirse nerviosa, inferior ante otra persona, -me hubiera vestido de jeans- pensó- ser yo misma-, total, si quieren que me contraten y si no, pues no.
La entrevista transcurre amigablemente, ya no siente tantos nervios, el puesto al que aspira, auxiliar de dirección de mercadotecnia le llena de ilusión. Mira por la ventana. Observa a la gente que trabaja en la empresa caminando por los pasillos. -Todos tuvieron que pasar por esto-, pensaba- al mismo tiempo que veía tan distinta su posición a la de ellos, ¡ellos ya tenían un trabajo!
¿Por qué quiere trabajar aquí?- la pregunta la trajo de vuelta al mundo. Eran tantas cosas que no sabía que contestar, De pronto, sintió como un choque eléctrico, ganas de decir tonterías, le había pasado otras veces. Le gustaba contestar cosas que estaban un poco fuera de lugar. –porque en esta empresa se
ve el atardecer muy bonito-. El licenciado se le quedó viendo con cara de sorpresa, pero demostrando que le divertía la respuesta. –Los amaneceres deben de ser también bonitos-, aquí en Querétaro, hoy 23 de abril, el sol sale a los setenta y seis grados. Por cierto, felicidades…, usted es Jorge, ¿no?, es su santo…., .muchas gracias…- . Se alegró de la coincidencia de tener un hermano Jorge, que también celebraba su santo.
Ella misma se asombraba de lo que estaba diciendo, pero estaba feliz, ¡estaba siendo ella misma!, el gerente la miraba, ¿por donde dice que sale el sol? Setenta y seis grados Norte-Este.
Se relajó mientras daba el dato, tanto que cruzó la pierna con confianza. El entrevistador le dijo, ya sin mirarla a los ojos -¿por qué le interesa tanto el sol?-. – Se me hace
buena onda que alguien se de cuenta que es una maravilla. Es como hacer oración, es como decirle a Dios, -¡mira, hay alguien aquí que se da cuenta de lo maravilloso que es esto!
Muy bien señorita, tenemos todos sus datos, nosotros la llamaremos próximamente. Gracias por lo del santo….
María Felicidad salió feliz.
¿Usted la contrataría?
Para el moderador:
Este ensayo se da como lectura para su discusión en grupo. Aparte de la pregunta ¿usted la contrataría? Hay otros tópicos, doy algunos temas que se han tocado en grupo:
El grupo, generalmente contesta que no la contrataría, el moderador puede preguntar, ¿Qué puesto era el que quería?, al caer en la cuenta que era para mercadotecnia, cambia el enfoque. Tendemos a juzgar uniformemente a las personas, hay que tener en cuenta el perfil del puesto.
El moderador pregunta, ¿Qué opinan de los sueños de la muchacha?, se va de vacaciones varios meses y el novio la recibe amorosamente. Depende del nivel social del grupo, pero el grupo casi siempre contesta que la muchacha no tiene los pies en la tierra. El moderador puede preguntar ¿es mucho pedirle a nuestra vida dos meses de vacaciones?, o ¿lo que es mucho pedir es que nos estén esperando?.
¿Qué tanto debemos ser “nosotros mismos”?, se pueden tocar temas como el respeto a los demás, la autoestima, las necesidades, la necesidad de sacrificar, la dignidad, etc., etc. |